Crisis educativa en Perú: escuelas en riesgo y una brecha que no deja de crecer

Niños y niñas en Loreto están en riesgo de perder el año escolar porque sus colegios se caen a pedazos, mientras el Estado destina miles de millones a la compra de aviones de guerra. En un país con profundas carencias, esta contradicción expone una dura realidad: la educación sigue sin ser prioridad.

Uno de los casos más alarmantes es el de la Institución Educativa N.° 60793 “Túpac Amaru”, declarada inhabitable sin que hasta el momento exista una respuesta efectiva de las autoridades. Padres y docentes han alzado su voz para exigir condiciones mínimas que garanticen el derecho a la educación: espacios seguros, aulas temporales y una nueva infraestructura.
Sin embargo, esta situación no es aislada. Lo que ocurre en Loreto refleja una crisis estructural que se repite a nivel nacional. Miles de instituciones educativas en todo el Perú funcionan en condiciones precarias, con infraestructura deteriorada, servicios básicos deficientes y riesgos constantes para estudiantes y docentes.

Desde el SUTEP Loreto, su secretario regional Alex Ricopa ha confirmado la gravedad del problema y el abandono sistemático que enfrentan numerosas escuelas. La brecha en infraestructura educativa supera los 175 mil millones de soles, una cifra que evidencia años de desatención y falta de voluntad política para resolver un problema urgente.
Para el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP), esta situación exige medidas inmediatas y sostenidas. No se trata solo de atender emergencias puntuales, sino de implementar una política nacional que garantice condiciones dignas en todas las escuelas del país.

En ese sentido, se plantean demandas claras:
- Declaratoria de emergencia en infraestructura educativa en regiones críticas como Loreto
- Asignación de presupuesto inmediato y transparente
- Instalación urgente de aulas temporales seguras
- Ejecución de un plan integral para cerrar la brecha de infraestructura
La crisis educativa no puede seguir siendo normalizada. Cada colegio en ruinas es una señal de abandono estatal, y cada día sin soluciones concretas profundiza la desigualdad.
La educación es el motor del desarrollo del país. Sin embargo, hoy ese motor está siendo descuidado. Garantizar escuelas seguras y adecuadas no es un privilegio, es un derecho fundamental.
La lucha por una educación pública de calidad no es solo del magisterio: es una responsabilidad de toda la sociedad.